El Dow Jones llegó a caer más del 9,16% por el temor a la crisis griega y un conjunto de operaciones descontroladas
SANDRO POZZI | Nueva York 07/05/2010
La onda expansiva del terremoto económico griego alcanzó ayer de lleno a Wall Street. En medio de la preocupación por la crisis fiscal europea, una serie de operaciones ejecutadas por error agravaron la situación y llevaron a la Bolsa de Nueva York a vivir momentos de pánico similares a los de hace algo más de año y medio, cuando la quiebra de Lehman Brothers desató la mayor crisis financiera desde el crash bursátil de 1929. El índice Dow Jones se desplomó en vertical en sólo unos minutos. En el momento más agudo, la caída fue del 9,16%, la mayor desde el crash de 1987 y superior incluso a la de los días más negros de las semanas posteriores a la caída de Lehman. El mercado, sin embargo, recuperó con gran rapidez buena parte de lo perdido, y al cierre las pérdidas fueron de sólo el 3,2%.
Las autoridades de la Bolsa de Nueva York y del Nasdaq investigaban ayer lo ocurrido. La Bolsa caía con fuerza instalada en el pesimismo por la crisis griega, pero sin que hubiera un detonante concreto, varios valores se desplomaron de golpe y arrastraron a todo el mercado. El caso más espectacular fue el de Lear, cuyas acciones pasaron de 70 dólares a 0,01 centavos en sólo unos segundos. Accenture vivió un desplome similar, con una caída desde 40 dólares a un centavo. Procter & Gamble y Philip Morris fueron otros de los valores que se desplomaron en sólo unos momentos por operaciones que ayer estaban bajo investigación, aunque su caída no fue tan extrema. La CNBC llegó a asegurar que el origen de las operaciones erróneas estaba en Citigroup y que se había producido al teclear la tecla b (de billions, miles de millones) en lugar de la m (de millones) con las acciones de Procter & Gamble, aunque otras fuentes desmintieron esa información. Citi, además, dijo no tener constancia de haberse visto envuelto en ninguna operación errónea.
Fuentes de la Bolsa de Nueva York (NYSE) aseguraron que las operaciones sospechosas afectaron a varios valores. El consejero delegado del NYSE, Duncan Niederauer, señaló que no creía que la caída se debiera a un error al meter una orden de venta en el teclado del ordenador. Según él, con el sistema actual de corretaje electrónico, con operaciones que se ejecutan en milisegundos, "hay que aceptar que cosas así van a pasar en periodos de volatilidad exacerbada". "El ordenador busca liquidez muy rápido, y lo hacer sin parar 30 o 60 segundos como nosotros. La gente está nerviosa", añadió.
Eso alimentó el pánico, las ventas de otros valores y la caída de los índices. Los rectores del Nasdaq aseguraron ayer que estaban investigando lo ocurrido y que las "operaciones potencialmente erróneas" se produjeron a partir de las 20.40 y hasta las 20.50, hora peninsular española. Ese fue el momento de máxima volatilidad de los índices.
Antes de que la histeria y el pánico se apoderasen del mercado, el pesimismo ya reinaba entre los inversores. La caída de la apertura se alimentó cuando el fondo Pimco, uno de los mayores y más influyentes de Wall Street, expresó sus temores a que los problemas fiscales en Europa acaben pasando factura a la economía global y echen por tierra la recuperación. "Hemos visto como la crisis que arrancó en un país ?Grecia? se ha convertido en un problema regional, con un impacto en toda la zona euro y que está a punto de convertirse en global", indicó el consejero delegado del fondo, El-Erian.
Las pérdidas superaban ya el 3%. Nada nuevo sucedió fuera del mercado hacia las 20.40 (hora peninsular española), cuando arrancó la caída en vertical. En esos momentos, los monitores mostraban imágenes de las protestas en Grecia y llegaron las órdenes de venta masivas, según indicaban ayer las investigaciones sobre lo sucedido. Desde ahí y hasta las 20.46, cuando el Dow Jones tocó su mínimo, el pánico y las órdenes automáticas para cortar las pérdidas (stop losses) se apoderaron del mercado. Una de las hipótesis que se maneja para explicar cómo una serie de órdenes erróneas pudieron contaminar al conjunto del mercado es que los programas informáticos ejecutaron órdenes de venta en nanosegundos, en lo que se conoce como high frequency trading.
Aunque se investigan esos cinco minutos de locura y la recuperación casi igual de vertical de los 10 minutos posteriores, está claro que el origen de los males del mercado está en la crisis fiscal y de confianza que azota el Viejo Continente. La incapacidad de Grecia para hacer frente a su deuda -y la de Europa para articular un rescate efectivo- ha provocado un contagio de la crisis de la deuda.
El castigo de los mercados europeos, con ser intenso, nada tuvo que ver con lo sufrido en Wall Street, donde el pánico se apoderó del mercado. Las pérdidas fueron casi igual de intensas en el índice
Standard & Poor's, que reúne a las 500 principales compañías del mercado y aún mayores en el Nasdaq. Wall Street dispone de un sistema de protección que permite suspender la cotización cuando la caída es superior al 20%. Es una especie de freno que empezó a aplicarse a raíz del colapso bursátil de octubre de 1997, pero a diferencia de otros mercados, como el español, no tiene freno a la caída de los valores concretos.
Lo vivido ayer fue como una vuelta a los peores días de la crisis financiera, a finales de septiembre de 2008, cuando el colapso de Lehman Brothers hizo tambalear los cimientos del capitalismo.
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jueves, 6 de mayo de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
Obama lanza su órdago a Wall Street
El ocupante de la Casa Blanca volvió a apelar directamente a los responsables de la industria financiera americana para que abandonen sus «furiosos esfuerzos»
AFP El presidente norteamericano vuelve a apuntar directamente a las presuntas irregularidades de la banca
PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL EN WASHINGTON
Viernes , 23-04-10
FTE: ABC.ES
Barack Obama volvió ayer a las cercanías de Wall Street para defender en persona la necesidad de una reforma del sistema financiero de Estados Unidos que tenga en cuenta las costosas lecciones aprendidas durante la mayor crisis desde los tiempos de la Gran Depresión. El presidente no dejó de reiterar su fe en el libre mercado pero con la advertencia de que ese sistema «nunca implicó carta blanca para hacerse con todo lo que uno que quiera, con los métodos que uno quiera».
Como en otras ocasiones, el ocupante de la Casa Blanca volvió a apelar directamente a los responsables de la industria financiera americana para que abandonen sus «furiosos esfuerzos» en forma de campañas de «lobby» organizadas para bloquear en el Congreso federal la tramitación de estas nuevas regulaciones. Ante una audiencia de estudiantes y altos cargos económicos congregados en el histórico gran «hall» de la Universidad Cooper Union, el presidente reiteró el deseo de que «se unan a nosotros, en lugar de luchar contra este esfuerzo».
Durante su argumentación, Obama reclamó un esfuerzo de responsabilidad cívica a la industria financiera, con reproches de haberse saltado de forma irresponsable toda clase de barreras en búsqueda de avariciosos beneficios. A su juicio: «Algunos en Wall Street se olvidaron que detrás de que dólar sometido a especulación, existe una familia que quiere comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación. Lo que pasa aquí tiene consecuencias reales a lo largo de todo el país».
Obama también aprovechó su aparición neoyorquina para fijar los elementos fundamentales que debe contener el proyecto de reforma financiera, ya aprobado por la Cámara Baja pero atascado en el Senado de Estados Unidos:
PROTECCIÓN
Quién debe pagar
Según la Administración Obama, la reforma financiera debe asegurar que «los contribuyentes americanos quedan protegidos en caso de que una gran entidad empiece a fallar». Entre las opciones barajadas figura la creación de un fondo multimillonario con aportaciones de la banca, pero el Departamento del Tesoro considera que si ese sistema se materializa sin las debidas precauciones será un incentivo para asumir riesgos desmedidos.
LIMITACIONES
La regla Volcker
Llamada así por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, esa regla supone imponer límites a los bancos en cuanto a transacciones especulativas, riesgos y tamaño.Según Obama, sólo deben quejarse las entidades cuyo modelo de negocio esté basado en «estafar a la gente».
TRANSPARENCIA
Productos derivados
La reforma, según el presidente Obama, deberá incluir nuevas reglas de transparencia para los productos derivados «y otros complicados instrumentos financieros». Con requisitos para que «la luz del día» llegue a ese tipo de transacciones en el epicentro de la actual crisis.
DERECHOS
Los consumidores
Según las prioridades de la Casa Blanca, la reforma debe asegurar «fuertes protecciones» a los consumidores de productos financieros. En este sentido se baraja la creación de una nueva agencia federal especializada. Pero parte del debate abierto en el Congreso es si debería ser una entidad independiente o una extensión de la Reserva Federal.
REPRESENTACIÓN
Los accionistas
El presidente Obama también respalda la puesta en marcha de «reformas retributivas» en las instituciones financieras que cotizan en Bolsa, a través de dar oportunidad para que los accionistas puedan decidir sobre salarios y bonificaciones de altos ejecutivos. El objetivo es facilitar a los inversores «un mayor papel a la hora de determinar los directivos de las compañías en las que han depositado sus ahorros»
AFP El presidente norteamericano vuelve a apuntar directamente a las presuntas irregularidades de la banca
PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL EN WASHINGTON
Viernes , 23-04-10
FTE: ABC.ES
Barack Obama volvió ayer a las cercanías de Wall Street para defender en persona la necesidad de una reforma del sistema financiero de Estados Unidos que tenga en cuenta las costosas lecciones aprendidas durante la mayor crisis desde los tiempos de la Gran Depresión. El presidente no dejó de reiterar su fe en el libre mercado pero con la advertencia de que ese sistema «nunca implicó carta blanca para hacerse con todo lo que uno que quiera, con los métodos que uno quiera».
Como en otras ocasiones, el ocupante de la Casa Blanca volvió a apelar directamente a los responsables de la industria financiera americana para que abandonen sus «furiosos esfuerzos» en forma de campañas de «lobby» organizadas para bloquear en el Congreso federal la tramitación de estas nuevas regulaciones. Ante una audiencia de estudiantes y altos cargos económicos congregados en el histórico gran «hall» de la Universidad Cooper Union, el presidente reiteró el deseo de que «se unan a nosotros, en lugar de luchar contra este esfuerzo».
Durante su argumentación, Obama reclamó un esfuerzo de responsabilidad cívica a la industria financiera, con reproches de haberse saltado de forma irresponsable toda clase de barreras en búsqueda de avariciosos beneficios. A su juicio: «Algunos en Wall Street se olvidaron que detrás de que dólar sometido a especulación, existe una familia que quiere comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación. Lo que pasa aquí tiene consecuencias reales a lo largo de todo el país».
Obama también aprovechó su aparición neoyorquina para fijar los elementos fundamentales que debe contener el proyecto de reforma financiera, ya aprobado por la Cámara Baja pero atascado en el Senado de Estados Unidos:
PROTECCIÓN
Quién debe pagar
Según la Administración Obama, la reforma financiera debe asegurar que «los contribuyentes americanos quedan protegidos en caso de que una gran entidad empiece a fallar». Entre las opciones barajadas figura la creación de un fondo multimillonario con aportaciones de la banca, pero el Departamento del Tesoro considera que si ese sistema se materializa sin las debidas precauciones será un incentivo para asumir riesgos desmedidos.
LIMITACIONES
La regla Volcker
Llamada así por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, esa regla supone imponer límites a los bancos en cuanto a transacciones especulativas, riesgos y tamaño.Según Obama, sólo deben quejarse las entidades cuyo modelo de negocio esté basado en «estafar a la gente».
TRANSPARENCIA
Productos derivados
La reforma, según el presidente Obama, deberá incluir nuevas reglas de transparencia para los productos derivados «y otros complicados instrumentos financieros». Con requisitos para que «la luz del día» llegue a ese tipo de transacciones en el epicentro de la actual crisis.
DERECHOS
Los consumidores
Según las prioridades de la Casa Blanca, la reforma debe asegurar «fuertes protecciones» a los consumidores de productos financieros. En este sentido se baraja la creación de una nueva agencia federal especializada. Pero parte del debate abierto en el Congreso es si debería ser una entidad independiente o una extensión de la Reserva Federal.
REPRESENTACIÓN
Los accionistas
El presidente Obama también respalda la puesta en marcha de «reformas retributivas» en las instituciones financieras que cotizan en Bolsa, a través de dar oportunidad para que los accionistas puedan decidir sobre salarios y bonificaciones de altos ejecutivos. El objetivo es facilitar a los inversores «un mayor papel a la hora de determinar los directivos de las compañías en las que han depositado sus ahorros»
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EEUU,
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OBAMA,
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